domingo, 29 de enero de 2017

Cuando el dolor ajeno es un flujo de caja


Crean con clarividencia el padecimiento,
el medicamento de turno, la rentabilidad espacial.

Si la dolencia existe o no es colateral.
El botiquín es indispensable como el sentimiento.

El esquizofrénico, el canceroso, el hipocondríaco
y muchos otros, son clientes de lujo, inspiradores.

La mafia farmacéutica todo lo sana o alivia
y no deja ningún estornudo fuera del inventario.

Una vida integralmente sana y sin paranoias
estorba la gloria de los mercaderes del decaimiento.





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