domingo, 29 de enero de 2017

El perno


Se sube al microbús desde un resorte.
Aún está oscuro y no lo nota.

En el trayecto no habla, no siente nada.
El prójimo es un usuario más.

Demasiadas horas sobre cuatro ruedas,
demasiado tiempo casi muerto.

El regreso a casa generaría alguna esperanza inocua.
El microbús es el cementerio que nos pasea.

Por las ventanas se ve el desaire totalizante.
Las esquinas y las veredas siguen en el mismo sitio.

Cuando no me subo nadie se mortifica.
Un letrero publicitario cambio de color.




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