domingo, 29 de enero de 2017

La secta mundial


El culto a los derechos humanos vive sus siglos de fama y aplausos, su medioevo, con impresionante arrogancia. La libertad sin principios de hierro es un vertedero. El hombre salta feliz en la cuerda floja. Algunos asesinos carismáticos se zafan del interrogatorio.





No hay comentarios:

Publicar un comentario