En la conversión a Cristo el cielo instaló en mí una semilla de victoria que aún no brota, y eso es lo que duele. La larga espera es cruzar el desierto, con agua o gracia suficiente. No me moriré de sed, ya sea que soporte o no la espera, por esa bendición. Una uña tuya remece el cosmos. La incertidumbre demuele titanes.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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