Fueron felices porque creyeron que ya no eran un país pobre, hasta que el banquero los sacudió con un explosivo. Todo muerto de hambre sonrió con una hipoteca o deuda repleta de luces de bengala y mascaradas. La banca es experta en destripar ciudadanos y en poner a la economía en sus puros huesos, con las algarrobas como el nuevo plato típico. Por mientras duró, disfruté la farsa. El ogro te manipula y no perdona jamás. Un peatón arruinado es todo un logro.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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