martes, 31 de enero de 2017

Los criminales ordenados son mis hermanos en la fe


Servía al Cristo sacramentado en Santiago,
después de la violación lo trasladaron al norte.
El jueves me cambian de diócesis por tercera vez,
el periplo de mi ministerio lo dirige un monseñor,
que cierra los ojos y todas las cortinas y ventanillas.
Un desliz afectará la imagen de la Madre Iglesia.





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