domingo, 29 de enero de 2017

Lamento de Jeremías


A mi Goliat lo veo más grande, lo agiganto yo mismo por mi notoria falta de fe. Si lo veo demasiado, me asusto. El pantano no es mi hábitat. Los ineludibles golpes duros fabrican la paciencia, ya que fueron consagrados a mi crecimiento. Al imponente Goliat lo derrotó el Gólgota: a veces se me olvida completamente. Soy un lancero llorón. Auméntame la fe y afírmala, y si es del tamaño de un grano de mostaza, te aplaudiré otra vez.





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