La redención desvincula a la vieja criatura de la nueva, del santo que nace, de la perennidad radiante que florece. La regeneración te aperna al reino de los cielos.
La vieja criatura es: el naufragio del edén, de la cual no sobrevivió un residuo de santidad; el antagonista de las plegarias y del ayuno de guerra; el ego mismo; el soldado feroz derrotado en el Gólgota.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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