Fui condenado a la hoguera por creer radicalmente en la Escritura sin albaceas, sádicos o intérpretes acomodados. Con el fuego protegen el monedero, las deprecaciones. Como fui terco, no me asesinaron primero, me quemaron vivo, como testimonio. Si me arrepentía de mi sincera conversión a Cristo me ofrecían una mazmorra en el purgatorio. Ningún otro terrorismo ha sido tan rentable.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
..
No hay comentarios:
Publicar un comentario