El Estado está al servicio de don Anacleto, le lima las uñas, le afila los dientes. Si don Anacleto se enfada La Moneda se asusta, toma medidas urgentes, de rodillas. El Estado satisface su voracidad, raudamente, y así, él siempre va a estar de buen humor. No le molesta la orientación política de sus lameculos.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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