Los condenados por los atropellos a los derechos humanos son militares y nada más que militares, como corresponde. Los políticos que fueron cómplices directos hoy son unos connotados dirigentes, sacramentados. Azuzaron a los militares, utilizaron a los militares, mamaron durante diecisiete años, glorificaron el neoliberalismo, se hicieron los desentendidos con los que desaparecían y hoy, desde una hamaca, elaboran una reflexión honda. El uniforme de los generales lavó vuestros rostros. El manipulador poderoso diestro nunca pierde y el Ejército le lleva el café al faraón.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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