Allende no respetó el estatuto de garantías, la ley, la constitución política, las homilías de última hora, los decretos, los dictámenes de la contraloría ni nada. Fue capaz de disparar y de suicidarse antes que rendirse. Allende era revolucionario. Invitó al evangelista Fidel, indultó a criminales, habló de utilizar la violencia revolucionaria, se declaraba marxista-leninista, veneraba a los guerrilleros como el Che, recibió metralletas de regalo como un preámbulo. Destruía cada día y sin disimulo alguno la democracia burguesa, la economía burguesa, la constitución política burguesa, la cultura burguesa. A veces respetaba su palabra, a veces no; a veces era un profundo demócrata, a veces no; disfrazaba sus verdaderos objetivos, a veces no. Allende era un revolucionario.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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