La AFP nació blasfemando, como la serpiente, con promesas falsas y supuestos ridículos. El trabajador navega solo e impotente entre la codicia criminal del negrero y la indiferencia cruel del Estado. La insípida pensión te transforma, de un joven pobre a un viejo indigente y desamparado. Con la rentabilidad repletan sus piscinas de oro ¿Han visto tus ojos un saqueo más grande que éste, con fanáticos que defienden todo desvalijamiento legal? El obrero divisa su jubilación con ira, dentro de una mazmorra, y no participará de la comisión, de los dividendos. Los cotizantes ponen los billones de dólares y no son dueños de nada, ni de las migajas. Te estafan todos los días, sin piedad, con el visto bueno de las rameras electas. El valor promedio baila su tango arrabalero entre la angustia existencial y la violencia callejera. La AFP corrompe el alma del ser, de la patria. La Isapre es su melliza malévola.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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