Si te te indispones te empobreces, si te enfermas gravemente eres una paria, un perro botado en la calle, un sujeto indigno de crédito, un ser acabado. El chacal no solidarizará contigo y el presidente se regocija con un buen balance, con las utilidades jugosas de sus amigos. Cuando inventaron las Isapres, en la cueva del lobo, los apóstoles dormían la siesta de los pavos. Vender planes de salud o misiles es lo mismo. El saqueador nunca es un buen samaritano y el Estado le regala sus glúteos a los pulpos obsesos. Expertos en eludir cualquier tufo a responsabilidad social, la salud privada es un asalto a mano desarmada.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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