domingo, 29 de enero de 2017

Armas de barro



La boina del Che me inspira, bueno, ya no tanto, casi nada. Su imagen la adherí a mi chalet de alcurnia, como una metáfora vil del romanticismo de gas. El Comandante me produce hoy cierto remordimiento y desasosiego ¿Cómo me equivoqué medio a medio? Hoy veo una metralleta y la excomulgo y un cheque jugoso me sugestiona muchísimo más. La almohada se carcajea con mi hipocresía sazonada que no cesa. Un guevarista pundonoroso no se rinde.





No hay comentarios:

Publicar un comentario