domingo, 29 de enero de 2017

No me miren feo


Yo soy uno de los dueños de este país, que genera algunos dolores de cabeza. Muchos enfadados me quieren bajar del pedestal, como sea, y hasta con actitudes agresivas. Los envidiosos y resentidos no son vástagos del Señor. La riqueza nacional está en manos serias. Mi abuelo logró ser millonario con abogados vivaces y licitaciones amistosas y generosas al extremo. Cuando un diputado pasa el sombrero yo colaboro. La actividad política es fructífera. Perforar esta dulce estabilidad es la inseguridad misma, es ahuyentar a los inversionistas y mensajeros del progreso. No me mareo acá arriba, con los dioses de la cúspide, porque mis soldados me dan el oxígeno que necesito. Por ser uno de los dueños, a veces me estreso. El contrato social lo impuse con inusitada fuerza.





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