I
Dios, no me azotes más, con ese cariño tuyo. Déjame en paz, sin condenarme. Dame un arma que me permita prosperar por las mías y piérdete de mi vista, sin iras, y terminaré luego la densa labor que me encomendaste. Si ligado a Ti no sucede nada, por lo menos autorízame a marcharme tranquilo, sin acumular más resentimientos y bochornos. Después de tantos años no me digas irónicamente: “ahora sí te prosperaré”, burlándote píamente del que te creía en todo. Dios, no me vengas a recoger otra vez, para remitirme al santo basurero, otra vez, como una prueba más al justo o medida disciplinaria, otra vez, una y otra y otra y otra vez, cien veces. Si no pudiste o no quisiste en veinte años extirpar en mí la traba que impedía la bendición, por algo será, mas no tomaré conocimiento de tus autoimpuestas limitaciones y dañinos devaneos. Me iré a casa con la salvación adentro tratando de no descarriarme, de no insultarte más. Sé que soy yo el equivocado, mas no te creo. Si fuera por mérito, ya estaría liquidado. Dios, discúlpame por no tener la paciencia eterna de los incautos leales que te lo celebran todo. No negaré jamás la Encarnación ni la Resurrección, mas habito en el fangal de esa fastuosa mediocridad y pienso que ya no me sirves para mucho más ¿Cómo suspendo la militancia sin perecer? Dios, eres un gigante bueno, mas yo no lo noto. Dios, aléjate un poco de mí sin palizas ni rencores. Ya no me interesa ser un siervo de Jesús así y lo producido ya sería dignamente suficiente. Ayúdame a prosperar hasta donde puedas y apártate de este ratón herido, de laboratorio. Sé que soy yo el hereje, mas renuncio, respetuosamente. Sólo Tú puedes soltarme de tal manera que ya no me sienta un chucho sarnoso. Terminemos con esta farsa, sin más arañazos. Luchar contigo es una tragicomedia, demás, siempre ganas todas las peleas, aunque te demores ¿Qué siquiatra comprenderá tu raro comportamiento? ¿quién advierte tu infalible conducta?
II
Perdí mi primer amor a Dios yéndome al hoyo con el credo y todo. El retorno y el trayecto son tan malsonantes como lo grande que fue la ingenua ilusión de ese primer día en que me postré ante Él. Dios en Su palabra promete y promete, mas cumple cuando se le da la gana, cuando la vida y los años han pasado. Sí, mi entripado y piel lo ven así. ¿Por qué Dios no eliminó de mí y de un solo golpe esa altivez que me impide ser bendecido de veras? ¿Por qué Dios se demora decenios, jocosamente? Las frustraciones del discípulo son desgarradoras.
III
En el fondo de esta cacimba se me traspapelaron todas las dilucidaciones. Una prótesis me mantiene con aire. Lo escarbé todo y me caí igual. Prendiendo velas blancas y masticando salmos con sumisión, me apagué por todos lados. Por confiar me estanqué aquí y así. Mi esperanza estaba en esa azotea luminosa y mis pies los clavasteis en el lodo. Dios te apalea con amor porque es muy necesario.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
No hay comentarios:
Publicar un comentario