En la licitación pública corpulenta aparecen los camaradas, las tentaciones irresistibles, los fajos de billetes, los regalos de navidad, las celebraciones con minifaldas ligeras. La comisión evaluadora hace temblar al Ministerio. A más de uno la vida le va a cambiar, con un vuelco inesperado, con una oportunidad única por parte del destino. Con la adjudicación a varios les brillan los ojos, emocionados. Si todo el latrocinio se hace dentro de la normativa, mucho mejor. El periodo presidencial es corto, hay que rasguñar con presteza, y sin mirar a quien.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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