sábado, 14 de enero de 2017

S.O.S

I

Me es imposible ir detrás de mí, en busca de mí y rescatarme de esta laguna de cocodrilos tragaldabas. Preciso de la cirugía de un Tercero que sea capaz de cargar mis bultos y de taparle la boca a los reptiles y espantajos por mientras mis premolares se entierran remisamente en el fango. Ese Tercero me desgravará y me adoptará en un santiamén, previa súplica mía.

II

Cada uno con su necedad en pleno apogeo, con su terquería adiestrada y ducha, con un asno de orejas largas de farolero. Serafines trabajólicos trilingües te lo inocularon con danzas infantiles, figuritas y recitados. Tu madre te lo recalcó con plumones e intimidaciones. Inemancipable, le consagraste al despótico burro y patrono un megalito que hundió las escápulas, la cordura, esos prolijos ultimátums y tu riel descacharrante.

III

El secularismo usa el control de las masas, les lava el cerebro a las multitudes. El humanismo duro es el nuevo Romano Pontífice medieval. Todos los que se oponen al laicismo son herejes patéticos. Aquellos ojos desorbitados que defienden el secularismo tienen preparadas sus excomuniones y hogueras, en nombre de la tolerancia y los derechos humanos.


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