Frente a la Palabra aspiro a ser un iletrado.
Estrategia ruin para una sobrevivencia fatal.
Huyo en un supersónico de la nueva alianza
y soy un mentecato ante las nalgadas de Dios.
En la inhalación del ocaso y de la rabotada,
la ignorancia intencional me socorrerá
con un chancero y autumnal salvavidas de plomo.
No es procedente atender el bullicio del reino divino,
no me conviene; mis pingajos me macerarían.
Me empeño en ser un lelo inflexible y un tratadista.
Soy inocente porque soy un bruto bruñido
en materias de fe, pureza y samantas.
Estaría excusado, con una defensa final pulcra.
Dios, conscientemente no te busco, entonces,
por no hallarte y desinformarme adecuadamente,
estaría absuelto y la cárcel eviterna y almagrada
en ningún caso sería mi morada postrera.
¿Es válido enviciarse con la ignorancia simpaticona
con el propósito de torear los electrochoques,
condimentos y cananas del mismo infierno?
¿Es factible timar a Dios?
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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