Pido perdón:
porque aprobé la vía armada y me hago el imbécil todavía;
porque nunca interpelé con ira al homicida y dictador Fidel;
porque envidié a los exitosos;
porque nunca escupí al fratricida Erich Honecker;
porque llegué a pensar que la propiedad privada era un robo;
porque callé descaradamente ante los genocidios comunistas,
las purgas, los fusilamientos sin juicio y la quemas de templos;
porque no levanté mi voz ante los gulags, la supresión de libertades,
la cacería de brujas carmesí, los difuntos de Mao;
la cacería de brujas carmesí, los difuntos de Mao;
porque nunca ayudé a los que querían cruzar el muro de Berlín;
porque nunca revelé a los gobiernos títeres del Kremlin;
por exigir que el otro pida perdón primero;
de rodillas por el destemplado congreso socialista de Chillán.
Antes de ponerme tristón frente a la televisión, el próximo examen histórico
lo concebiré dentro de lo que era y significaba la despiadada guerra fría.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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