Te creo y no te creo,
no te creo nada.
Tú no crees en nada
y no te creo,
y tú tampoco no te crees.
Tú crees que no crees,
eso es lo que tú ardorosamente crees;
y esto que tú crees,
es una tenaz y roqueña creencia.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
No hay comentarios:
Publicar un comentario