I
Me apego a los sentidos, me enemisto con el Creador. Me adhiero al padecimiento, abrazo la precariedad. Una debilidad, una sola tentación, es el embrión del desbarajuste entero, de la debacle.
II
No hago lo que quiero hacer, hago lo que no me gusta. Hago lo que puedo y no podría hacer más. Quiero poder hacer más. Puedo hacer más si quiero, si lo pretendo, aferrándome a mi sueño como si fuera ya la realidad. Cuando tengo lo que quiero a veces ya no quiero tenerlo. No importa lo que suceda, siempre falta algo, ese algo.
III
Con el Renacimiento Dios regresó a su trono celestial y el ser humano ocupó su lugar. Una vez con el hombre como centro del cosmos se santificó la naturaleza humana: las miserias se ensalzaron y reinan. El genuino renacer es otro.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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