Fui grave a la posta central y salí vivo, obviamente era mi día de suerte. El médico de turno estaba ahí y la enfermera esa noche quería trabajar, siempre que no la obliguen a sonreír.
A mi padre lo anotaron en la lista de espera y le dieron fecha para el próximo año: el propósito es atenderlo antes de que se muera. La operación se la han postergado cinco veces. Requerir de un especialista es pellizcar vidrios con uñas largas.
Lleve corriendo a mi esposa a la maternidad, la auxiliar le exigía que no pujara, que no alegara. El bebé fue sano, en un parto normal y breve. Mi pequeñuelo no es un candidato a un velorio. Si nada se complica, hasta puedes sentir felicidad.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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