domingo, 29 de enero de 2017

Un profeta que pasa casi desapercibido


El viejo pentecostal repleto del Espíritu de Dios y terneado recorrió todos los cerros de Valparaíso entregando la palabra sagrada y ningún montículo del puerto faltó en el itinerario. La circunscripción fue evangelizada íntegramente y no pasará por ingenuo aquel que se negó al arrepentimiento y a la conversión a Cristo Jesús. Cada cantillo y pastelón escuchó su pía voz acompañado de un querubín y exhortando: “querida alma que escucha, entréguese a Jesús”. Mi patria será grande y bendecida gracias a los voceros del Salvador como mi querido pete pete, que puso su pellejo y su vida entera a las órdenes del Redentor y su glorioso e infalible Evangelio.




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