Era una patria libre, independiente y soberana, dentro de Chile, con su propia constitución y un muro de Berlín para que La Moneda no fastidie. Ningún niño quedaba igual y todos cambiaron su forma de llorar. Paul se llamaba el sucio profeta de una colonia sin dignidad y Peter Pan no era el jefe de seguridad. No hay límites para la creatividad del mal en el territorio nuestro.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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