Egresé moduloso del liceo, las calles y los pastoforios me aguardan con sus portezuelas y claraboyas despejadas. El que ve mi rostro se desconcierta. Un trabajo avariento sin contrato forjará mi primera gran oportunidad. Otros cicateros no requerirán de mis servicios. Los liceanos me ven y se largan a lagrimear. Me arrimo a los cincuenta otoños y la enseñanza media me genera nostalgias. Eramos el grano del futuro, del futuro de otros. Una buena economía necesita de mano de obra casi gratis: ese soy yo.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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