domingo, 29 de enero de 2017

Museo para un solo lado


El museo de la mala memoria santiaguino es un despropósito. Los muertos y humillados son todos allendistas, sin excepción. Hay que conmemorar por siempre a los caídos de un bando. Chile nace a la vida el 11 de septiembre de 1973, antes no hubo historia ni arengas criminales rojas, helenos. Lo mejor es olvidar el congreso marxista de Chillán y sus equivalentes, que diseminaron el verde olivo. Beatificaron la vía armada para instaurar el Estado Revolucionario y ningún socialista bien nacido se acuerda de estas salidas de madre y los otros esperpentos. Los fusiles revolucionarios eran de cartón, una metáfora. Con la extensa visita del tirano cubano se intensificaron los rencores de acero, el resentimiento ciego. No a la socialdemocracia, sí al socialismo ortodoxo agresivo. El museo nos enseña que el comunismo es una paloma blanca y el desvergonzado miró la debacle con un solo ojo y Fidel es el héroe incomprendido, el verdugo sacro. Todo perro con rabia es de derecha, los otros son víctimas. Entiendan, la cubanización era un edén y el intentar detenerla una imprecación. Los editores no abren los ojos y los historiadores y otros temerosos se ordenan bajo la hoz y el martillo. ¿Quién ofrece sus disculpas por el desvarío sesentero criollo? El análisis político de las últimas décadas se escribe con la mano izquierda, otra cosa distinta sería vomitar animosidad y tirria. En la izquierda habita la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, y la paz cierta. Eso de “utilizando primero la ley, después utilizaremos la violencia revolucionaria” era un poema de ternura elevado. Primero Rusia, después Cuba, después Chile. Gracias al cielo, la miserable revolución marxista fracasó: somos libres para iniciar las reformas estructurales pendientes. Es verdad, los momios poderosos son asesinos, ladrones y negreros incombustibles, pero tampoco hay que exagerar. El lavado de cerebro del museo no es refinado y la moneda posee dos caras, aunque duela. La reconciliación no da dividendos, la bronca sí. Por modesto que sea el escenario, la gran farsa roja continuará ¿Quién denuncia las torturas, delitos y represión del tirano Fidel? ¿Cuántos proponen un museo equivalente en Cuba?



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