domingo, 29 de enero de 2017

Los asesinos de la patria


Cuando el Mamo liquidaba o avasallaba al prójimo ya derrotado, humillado y amarrado, generalmente, pensaba en el interés superior de la república, en la concordia del futuro, en la convivencia nacional. A la semana del golpe de Estado todo había concluido y la resistencia allendista era menos que un saludo a la bandera y entonces la innecesaria represión posterior fue un acto de desprecio cruel, de venganza eterna, con aquel que se rebeló y que estaba absolutamente vencido. La atroz DINA fue el brazo derecho criminal de Pinochet, su confidente. En su lógica, al supuesto enemigo había que perseguirlo hasta el fin del mundo, y así justificar la presencia el La Moneda.




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