sábado, 14 de enero de 2017

Soy un nuevo individuo

I

Actualmente distingo, actualmente advierto. Desde que me lancé a Cristo por el ventanal veo todo claro y taxativo. Me desmitifiqué, me solté, me doblegué. Requerí de valor eso sí. Me divorcié de esas pasiones espigadas y macizas que transforman a los seres humanos en fetichistas, fumadores, supersticiosos, mentirosos, ludópatas, infames, lascivos, ateos, manilargos, idólatras, estafadores o en comediógrafos en primera persona. Sí, Jesucristo es Dios.

II

La fe vívida posee una explicación plausible.
La metáfora sacra leída sagradamente te encumbra.
El escéptico perspicaz se nutre de especulaciones propias.
La fe pensada rescata al ser de la opacidad cierta.
La conversión a Cristo es el antecedente del empirismo.


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