I
Los pájaros vuelan a su suerte
y el sabor de la nuez no se ubicará en la cáscara,
a veces tan henchida, capciosa y rozagante.
El liendre es todo un proceso lógico.
Abuelo no es sinónimo de sabio
y el secreto inmarcesible no se afinca
en los pizarrones, en el enciclopedismo,
en los murmullos de pacotilla, en el magín.
Cada pelele de las noches sin luna ni linternas
ha delineado su decanato de heno refinado.
La energía no confecciona luz, sólo la gracia.
Hay flores algo duraderas que no son de plástico.
Las bienaventuranzas son la llave y la clave.
Toda peregrinación parte y desemboca adentro.
Todas las salas de espera se llenan de pus.
II
Esta época categóricamente es la del cerrojo, la de la obturación, la del remate. Todo se precipita sin repatriaciones, sin nuevas coránicas, esponjamientos u obrepciones. El gran epílogo se olfatea, se lustra los zapatos. Armen las maletas, ajústense los cinturones, rubriquen su testamento con prismáticos, salden las cuentas que queman y sus potalas. Corran despavoridos en medio de la estampida, cerdeen los codazos, taladren las menudencias. Nadie sabe ni el día ni la hora, ni la pirexia.
Alcánzame si puedes, con tu autoayuda, mentor y libaciones.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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