sábado, 14 de enero de 2017

Únicos, irrepetibles y eternos

I

En cada persona hay un solo cerebro, un alma, una piel, un propósito, una madre y una muerte. No es posible una reencarnación. A cada alma se le asigna un cuerpo, un carné, un juicio final y libre albedrío. La reencarnación es ridícula, también la clonación del alma.

II

En la otra vida fui un piojo y continúo siéndolo, por creerlo. Transmigraremos al tribunal del Creador una vez descarnados, con la conciencia en una bandeja hialina. El tarot no lo negará, el lamaísmo se abochornará también. Siendo un ratón o una cobra no limpiarás tu iniquidad: Dios no estará de humor. Timas al prójimo y a ti. En la última pasada fui un piojo y seguiré siéndolo, por mientras lo crea, garantizándose la reencarnación del cretinismo.


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