I
Desde el exilio se avista la portezuela que nadie transpondría en su sano juicio. La racionalidad no coopera y bermejea y es el desasosiego el que descalandraja el inmovilismo, el entrepaño, el berrueco, examinando de la nuca al talón las andanzas y adagios de la portezuela.
II
Me es infrugífero ejercitarme con abdominales para el inminente zipizape porque los rivales son cada vez más morrocotudos. El himno descollado reside al otro lado de la inmensidad y de los mazazos. El superávit no se estancó en mi finca y siempre se me adelanta un metomentodo. Me apuñalean innovando y creería que soy un obtuso egregio, un saudoso.
III
Si miro la ventana desde afuera el mundo es finito, porco, malgeniado. La margarita jura que la florería es una galera. La jaula le comunica al canario lo que es una sociedad de castas. El refrigerador es estimado porque no polemiza. El televisor es el anzuelo de nuestras almas. La chimenea calienta lo que se ve del ser. Las fotografías imprimen el deterioro de los decenios. En la ducha mi espíritu se serena, de vez en cuando.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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