I
Todo lo desgreña, lo esquilma o lo añeja, corriendo las veinticuatro horas del día, con la misma polera y sin mocasines. Te interpelará y te golpeará con sensiblería ¿Qué confeccionaste con ella, te preguntará el míster? El tiempo es una pelota que rueda y rueda, incesantemente, rebasando todo velorio.
II
Arrastrados por trompadas del pasado y acongojados por lo venidero, no tasamos el presente, tan extraño y desechable. En la consciencia, el tiempo es un hilo continuo en donde el ahora es un paso lacónico entre los remordimientos y los anhelos. El ahora es intenso, el aquí es tangible. El ayer es irreversible, el mañana impredecible. La memoria nos devuelve a las viejas siembras con rifles y el próximo rosicler es una conjetura. Detrás de mí se forman las culpas, los síndromes, las caricaturas del empirismo y el cancón fañado. El presente, que es un don que separa las eras, jamás se va, y menos en este momento.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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