I
Sin metálico nadie se mortifica por ti, ni tú. El hombre desabastecido es un concentrado de repelentes, esguinces y pólipos. Con monedas frescas en la bolsa eres el eje de la vívida y abarrotada verbena y no entretallas la soledad en medio de la farsa.
II
Me vuelvo a sentar
con mis compinches convencionales.
El charloteo redundado
no es ameno
y todos me consuelan,
alrededor de este mesón,
de una silla.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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