sábado, 14 de enero de 2017

El sobrino de Dios

I

No es el mobiliario adecuado en la decoración de la lluvia de belicosos granizos que caen en esa pampa abandonada que hoy es el clon de tu arrobamiento untado con hielos paranoicos. Tu dubitativa coraza no afinará esa mirada azul que sacia rencores con arrugas y chafarotes, sitiando esa espiral con yerros concatenados y esplendidos. El campanazo postrero ausculta una inanición con ese gustillo a primavera refrescante y eterna.

II

El dolor explica el sentido de la vida, mas el designio de la vida no es el dolor. El sufrimiento nos divorcia de lo que es perecible y un ser desprovisto rendiría su alma a la luz y el libre albedrío ingresa a una encrucijada inmortal.

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