Se tropezó
y se cayó feísima
y no se concebirá la polea
que la levante.
Al edén se entra creso e hilarante,
de a uno y sin empujones,
atildado y haciendo cabriolas,
y con una gota de la sangre preciosa
sobre sí.
La ola de secularismo que se nos instaló
ya es un tsunami airado y glotón.
La oscuridad es lineal
y sus procapellanes son serafines consumidos,
almizclados.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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