sábado, 14 de enero de 2017

Un solo yo

I

De contestatario a vendedor trucho de seguros; 
de seminarista engrupido a fornicario rábido; 
de quijote a molino recubierto; 
de predicador a recaudador de cash; 
de joven libre a uno sometido, con un voto de coautor; 
de dirigente político lenguaraz a atracador y golfista; 
de corazón valiente a cazafantasmas práctico. 
Es que el único prójimo soy yo.

II

El egoísmo es: padecer por mí y después por mí, prescindiendo del desconsuelo de mis congéneres con gambetas veloces y sin descarrilar ese prestigio retocado en cada plenilunio; ser dadivoso con las sobras sin incomodarse; hacerle zancadillas a la piedad y verla caer cuesta abajo por las escaleras del altruismo; repartir miajas perfumadas, con tamboriles y una coreografía estelar; deducir que los apremios del distrito son un brete de la casa de gobierno y de los mercurianos; un iglú estucado con secreciones desabridas; aguijonear esa apasionada cruzada a favor del desprendimiento, a través del consumismo y otras celadas de desiguales cuantías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario